jueves, 5 de abril de 2007

Fin de Fiesta en Los Pinos

Tal parece que los señores del Rancho San Cristobal salieron de Los Pinos dejando atras una estela de mal olor y suciedad que poco a poco se va destapando para demostrar que en todos lados se cuecen habas pero en las altas esferas del poder político de nuestro país es donde mas encontramos la mayor cantidad de triquñuelas y actos de corrupción que no pueden quedar impunes.
Para muestra basta un botón:

‘Los Duques de San Cristóbal’
Revista Vanguardia
Noviembre 2006

Más de 25 millones de pesos en encuestas, sólo para el 2006, año electoral. Arriba de 250 mil pesos en productos para limpieza, y un promedio de 38 mil 300 pesos mensuales en quesos y embutidos finos, aunado a las revelaciones editoriales sobre la reciente opulencia de la familia política del Presidente, rompen la moderación en cualquier país latinoamericano.
Y como una desproporción adicional en una nación merecidamente suspicaz, está la Fundación Vamos México, donde la transparencia no ha podido inundar con su claridad las cuentas.
Aquí Marta Sahagún mostró su poder político al cerrar a la información mínima pública sobre todos los donativos y gastos hasta este fin de sexenio.
Sólo aparece un escueto estado de cuentas hasta 2005 y una lista de donativos, más no los donativos en especie y el desglose del destino de todos los recursos.
En el propio Portal de la Presidencia de la República, en el rubro de Contratos, es posible que cualquier ciudadano, gracias a la apertura que quizás la misma Pareja no dimensionó, examine gastos excesivos para una nación donde el 40 por ciento de la población continúa en la pobreza.
Algunos gastos, como los 38 mil 300 pesos mensuales en quesos y embutidos finos, hacen volar la imaginación y transportan al lector a grandes fiestas de palacio.
Las constantes pretensiones de Marta Sahagún para ascender al poder, luego de que su logro fue ser la encargada de Prensa en la campaña de Fox y contraer nupcias con él siendo ya Presidente, levantaron las críticas y más cuando tan sólo en este año, La Pareja gastó del erario público más de 25 millones de pesos en encuestas para conocer su aceptación.

Hay tres publicaciones que han provocado el escándalo en Los Pinos. La primera, quizás la menos consistente pero la que puso en el mapa a los hermanos Bribiesca Sahagún, fue el libro La Jefa, escrito por la autora argentina Olga Wornat.
El segundo fue La familia presidencial. El Gobierno del Cambio bajo sospecha de corrupción, con pruebas documentales, de las periodistas Areli Quintero y Anabel Hernández. En esta publicación dan cuenta del rancho secreto del la familia de los Fox.
El tercer libro es el que apenas está saliendo en estos días a la venta, es Fin de Fiesta en Los Pinos, también de Anabel Hernández, donde se pone en entredicho nuevamente a uno de los Bribiesca, en este caso a Jorge Alberto, quien a su corta edad ya tiene una línea aérea concesionada por el Secretario de Comunicaciones y Transportes, Pedro Cerisola. También en esta edición, que la periodista documento como primicia en la revista digital Índigo, se difunde la casa presidencial en la Riviera Maya, así como la entrega de mercancía de contrabando de las aduanas a la Fundación que encabeza Marta Sahagún. También se documenta la acusación de que Joaquín Loera “El Chapo” Guzmán, realmente fue liberado mediante un operativo bien preparado del Penal de Puerta Grande, con el consentimiento del Gobierno Federal.



Y aquí esta nota extensa donde la revista en línea Reporte Índigo incluye un reportaje sobre el libro “Fin de Fiesta en Los Pinos”, de Anabel Hernández, bajo el sello de Editorial Grijalbo, en el cual se dan a conocer evidencias y testimonios que revelan la cara oculta del llamado “sexenio del cambio”.


Es una cara oscura, negra, maquillada con el tráfico de influencias, las presuntas vinculaciones con el narcotráfico, los negocios familiares de los que ahora aparecen nuevas y más reveladoras evidencias, según la investigación de la reportera Premio Nacional de Periodismo, por su descubrimiento del ya famoso caso del “Toallagate”.
En el texto de 400 páginas, se afirma que Vicente Fox tiene razones de sobra para estar preocupado, y es que la periodista abre expedientes que presumen el involucramiento de los hijos de Marta Sahagún con el narcotráfico y el crimen organizado; las concesiones de la SCT para que su familia tenga una línea aérea comercial, y los negocios familiares bajo la mesa con Pemex y otras dependencias.
Pero no es todo, ya que por otro lado está la negociación secreta de la transición, la que abrió Vicente Fox con Felipe Calderón. El pacto mediante el cual el Presidente saliente pretende imponerle agenda al Presidente entrante, pero sobre todo para exigirle un blindaje para impedir investigaciones sobre él, o sobre su familia, y la de la señora Marta Sahagún.
En su libro, la periodista revela testimonios obtenidos a través de 120 entrevistas, y según informa le llevao cerca de 300 horas de conversaciones, y una intensa búsqueda documental, con lo que fundamentó nueve capítulos y 400 páginas, dando cuenta de los hasta hoy desconocidos negocios realizados en Pemex y en el mundo de la aviación comercial por Jorge Alberto Bribiesca y su tío Guillermo Bribiesca Sahagún. Son negocios ante los cuales las polémicas acciones de Manuel Bribiesca Sahagún, el hijo mayor de la primera dama, palidecen.
Anabel Hernández relata y documenta la entrega de toneladas de mercancía incautada por aduanas con un valor de mil 141 millones de pesos, que fueron donados a la oficina de la primera dama durante el sexenio y cuyo destino final presuntamente fue el comercio informal. También habla de las fiestas dionisiacas, patrocinadas por el erario, de las casas presidenciales de Acapulco, Cancún y San Miguel de Allende, mostrando fotos inéditas de sus instalaciones.
El libro pone al descubierto una verdadera “bomba de tiempo” de consecuencias imprevisibles para el Gobierno saliente y el entrante; la presunta protección ofrecida por la familia presidencial a la llamada “Federación”, encabezada por Joaquín Archivaldo Guzmán Loera, alias el “Chapo” Guzmán.
Esta es la protección que habría sido el verdadero detonante de la guerra campal entre el cártel de Sinaloa y el cártel del Golfo que prácticamente se ha extendido por todo el país.

PROTECCIÓN AL ‘CHAPO’ GUZMÁN

Y es que Anabel Hernández escribe que información obtenida de un funcionario estadounidense, lleva a una presunta protección de Vicente Fox y su familia a Joaquín Archivaldo Guzmán Loera, alias “Chapo”, quien después de cinco años y dos meses de reclusión se fugó del penal de máxima seguridad en Puente Grande, el 19 de enero de 2001.
Se asegura que los observadores, ojos de las áreas de investigación del Gobierno norteamericano tienen la vista puesta no sólo en la familia Fox: según la información proporcionada por la fuente, también en los hijos de Martha Sahagún y sus presuntos nexos con una banda de narcotraficantes que presume de utilizar —gracias a los Bribiesca Sahagún— barcos que arrendan a Pemex.
Según esa información, ellos aprovechan los viajes de las naves para trasladar la droga por aguas mexicanas con absoluta impunidad y sin ser molestados por nadie.
A través de funcionarios civiles y militares de primer nivel y amistades, pero sobre todo a través de su primer círculo de colaboradores y familiares más cercanos, el narcotráfico y la Presidencia de la República han convivido en los últimos sexenios. Lo que es inédito, según señalaron las fuentes consultadas, es que el Presidente de la República presuntamente haya tomado partido por uno de los grupos, y mientras por un lado le otorgó protección a través de instituciones del Estado, sobre todo las policías civiles, por otro dio una guerra sin cuartel a los enemigos del “Chapo”: el cártel del Golfo.
En medio de esta trama sobre los presuntos nexos del Presidente con el narcotráfico, ocurrió la muerte de Ramón Martín Huerta, secretario de Seguridad Pública. En las dos versiones con las que cuento —dice Anabel en su libro— de personas directamente involucradas con él y con familiares de los otros funcionarios que murieron en el accidente del 21 de septiembre del 2005, se afirma que fue asesinado por cuestiones relacionadas con el narcotráfico.
Unos afirman que por las medidas que iban a tomar en el penal de máxima seguridad de La Palma, donde está recluido Osiel Cárdenas Guillén. Y otros detallan que semanas antes de su muerte, Martín Huerta había descubierto los presuntos nexos de los hijos de Marta Sahagún.
La periodista revela en su libro que una persona muy cercana a Ramón Martín Huerta le expuso: “Unas semanas antes de que Ramón muriera me reuní con él, nos reuníamos de vez en cuando. Lo noté tenso, preocupado y me dijo: ‘Voy con todo contra los hijos de Marta’”.
En el texto se aportan muchos datos, detalles, conversaciones y coincidencias que hacen suponer que no se trató de un accidente, y que tanto Esther, esposa de Ramón Martín Huerta, así como las esposas de los funcionarios fallecidos, cuentan con muchísima información, pero temen por su seguridad y la de sus hijos y familiares, y de ahí que no hayan dado a conocer todo lo que saben.

UNA FAMILIA QUE VA PARA ARRIBA

En el libro, Anabel revela datos, cifras, acuerdos sobre la concesión que emitió la Secretaría de Comunicaciones y Transportes a la familia presidencial para operar una línea aérea, también de la Fundación Vamos México, pero también comenta del “blindaje legal” que Fox está buscando con Felipe Calderón.

EL BLINDAJE

Y mientras el Presidente entrante y su equipo debaten, desde el centro del poder presidencial todavía vigente se traza un plan B: el blindaje legal.
Bajo este supuesto, el presidente Fox estaría presionando para buscar que repita el procurador Daniel Cabeza de Vaca, por lo menos el primer año del gobierno calderonista. Eso bajo el pretexto de que hay que cerrar muchos expedientes abiertos, en particular los del narcotráfico.
“Intentan venderle a Felipe que actualmente no existe una figura fuerte dentro del calderonismo que pueda hacerse cargo de la Procuraduría. Y dicen que Cabeza de Vaca ya pagó ese noviciado. Que en todo caso se designe a un subprocurador, que dentro de uno o dos años entre al relevo de las operaciones”, explica la fuente.

LOS ÚLTIMOS CAPRICHOS

Entre tanto, Calderón tiene que soportar pacientemente los últimos caprichos de los Fox.
Primero el de no poder opinar sobre la declaración unilateral de que la señora Marta se va a llevar su Fundación Vamos México, que durante un sexenio recibió millones y millones de pesos en fondos públicos y privados. ¿Escapará como los fideicomisos de la exigencia de transparencia? ¿Quién autorizó la “desincorporación”?
Vino luego la cita para Felipe y Margarita, junto con sus hijos, para que fueran a la Hacienda San Cristóbal, o más precisamente “el otro rancho” de los Fox. En el predio de la “Gorda Atorada”, ahí la pareja entrante tuvo que cumplir con la etiqueta de la pareja saliente: vestirse “de vaqueros”.
Por lo pronto vale la pena consignar un dato. De mayo a la fecha se han destruido unas 10 toneladas de papeles y expedientes que daban fe de muchos de los acuerdos de este sexenio en Los Pinos.
El confeti creado por la cortadora de papel servirá quizás para despedir con júbilo al Presidente del Cambio, pero el humo de lo que fue incinerado, podría terminar por asfixiar las esperanzas e ideales del Presidente entrante.

Fin de fiesta en Los Pinos
Anabel Hernández
México, Grijalbo, 2006, 373 p.
ISBN 968-5964-71-8



Finalmente, para ver más sobre este libro visiten el sitio Comarca donde se puede ver ademas de un video con las declaraciones de la autora una singular discusión entre defensores y acusadores del ranchero y su familia.