sábado, 7 de febrero de 2009

Fox: de la popularidad a la ignominia

José Antonio Crespo
Excélsior

Cuesta trabajo aceptar que en sólo menos de nueve años hayamos pasado (en 2000) de un intenso entusiasmo político a un estado de profundo desánimo, que mina nuestras instituciones y envenena las esperanzas. Más difícil debe ser para Vicente Fox entender cómo es que, en tan poco tiempo, pasó de ser el héroe de la democracia a un personaje vilipendiado y menospreciado por tirios y troyanos. Probablemente no entiende por qué declarar que encargó Los Pinos a alguien durante todo el sexenio provoca esta mezcla de profunda irritación, repulsa general y desdeñosa burla. Y aun si lo entendiera —cosa poco probable— no dejaría de sorprenderle (aunque de comprenderlo, simple y llanamente no lo hubiera declarado). Y que se entere de la indignada reacción pública a su palabrería, y de la mala imagen que ahora se tiene de él, es harto probable, pues aunque no lea la prensa, difícilmente podrá eludir los comentarios y opiniones vertidos en los medios electrónicos de comunicación (con todo e interrupciones para los spots electorales).

Parte de la explicación se encuentra en la naturaleza veleidosa de la opinión pública. Cuando Agustín de Iturbide fue coronado emperador, encarnando un genuino entusiasmo nacional, pleno de esperanza y buenos augurios, fue llamado “Padre de la Patria”, “Héroe invictísimo”, “Antorcha luminosa de Anáhuac”, “Ángel tutelar del Imperio” y “Estupor del universo”, entre otras alabanzas. No pasó mucho tiempo antes de que su soberbia provocara su derrocamiento. Entonces se le endilgaron graves oprobios: “Calígula”, “traidor” e incluso “caníbal” (gusto poco probable en el emperador destronado, pese a que nuestros antepasados prehispánicos lo practicaran con singular entusiasmo, a menos que se refiriesen al canibalismo político, en cuyo caso no sería sólo atributo de él, sino de prácticamente toda nuestra clase política de entonces para acá). Ante ese dramático y seguramente desconcertantes cambio de ánimo nacional, y poco antes de morir fusilado, don Agustín expresó su esperanza de que la historia lo tratara de manera más amable: “Los hombres no son justos con los contemporáneos; es preciso apelar al tribunal de la posteridad, porque las pasiones se acaban con el corazón que las abrigó”.

Otro tanto ocurrió con don Antonio López de Santa Anna, tantas veces elevado al pedestal del héroe vivo y tantas otras removido de ahí en medio de injurias y maldiciones. A su tornadiza naturaleza política le correspondió la volatilidad de sus conciudadanos con respecto a su persona. Fue reconocido “Héroe de Zempoala”, “Benemérito de la Patria en Grado Heroico”, “Preclaro Caudillo”, entre otras fanfarrias. “A veces héroe, a veces traidor, a veces las dos cosas al mismo tiempo”, escribió Fernando del Paso. Pero lo que Santa Anna no soportaba era la indiferencia que tuvo que sufrir en sus últimos años (pues murió de viejo y en su cama). Y no podía explicar tal desventura sino por lo malagradecido de sus compatriotas, que ya no reconocían su evidente heroicidad. Padeciendo de una nube en su ojo, y ante el ofrecimiento del médico de removerla, le respondió el jalapeño: “No, doctor, déjeme usted ciego, que no quiero ver más a los ingratos”.

La mutabilidad de la gente la notó también un coronel francés —apellidado Blanchot— durante el Segundo Imperio. En una corrida de toros notó que cuando el bovino ponía en aprietos al toreador, el público gritaba ¡Viva el toro!, más cuando estaba a punto de ser sacrificado el animal, entonces venía el clamor de ¡Maten al toro”! Al llegar Maximiliano a la plaza, la gente exclamó de inmediato ¡Viva el emperador! Lo que llevó al oficial galo ahí presente a preguntarse cuánto tiempo pasaría antes de que esas mismas voces soltaran un ¡Maten al emperador! El propio Benito Juárez había detectado esos vaivenes políticos de sus conciudadanos y reflexionó a propósito del entusiasmo que despertó el príncipe de Habsburgo: “El mundo mexicano es capaz de atarantar al mismo Luis Napoleón (Bonaparte), si viniera a vivir unos días a México. Es singular esta gente nuestra. Al que no la conoce y es fatuo, sus ovaciones y adulaciones lo embargan, lo tiran y lo pierden; y si es débil, sus injurias y maldiciones lo desalientan, lo tiran y también lo pierden”. Probablemente así somos a falta de instituciones eficaces para llamar a cuentas políticas o legales a nuestros gobernantes, sea por sus traiciones, abusos, corrupción, ineptitud o estupidez.

De conocer todo esto Fox, quizá pudiera consolarse un poco y atribuir su cambio de situación a la veleidad de los mexicanos, esperanzado en que la posteridad le devuelva su rango de adalid de la democracia mexicana. Pero por mucho tiempo el rudimentario ranchero tendrá que seguir recibiendo desprecios, burlas y escarnios. A menos que no salga del Centro Fox ni prenda radio o televisión o lo haga si acaso sólo para ver programas extranjeros o reality shows, en donde seguramente podría sentirse en armonía con el medio ambiente ahí prefabricado.

Como diría el pelón Salinas: "Yo ni los veo ni los oigo"

Fox, culpable del clima de violencia

“El país está convulsionado por una serie de actos delincuenciales de alto impacto, producto de una política que durante mucho tiempo se dejó de aplicar, en el momento en que el presidente Vicente Fox escondió la cabeza como avestruz llega Felipe Calderón tratando de combatir al crimen organizado y ahora están las consecuencias”, opinó el diputado local Rosauro Meza Sifuentes.

Cuestionado sobre el clima de violencia que asola a Durango desde el momento en que inició febrero, el Presidente de la Comisión de Seguridad Pública del Congreso del Estado culpó al ex presidente Vicente Fox Quesada de que la situación del crimen organizado esté desbordada en todo el territorio mexicano.

Responsabilidades

Creo que es parte de lo mismo que se ha comentado en estos días, el haber vivido gobernados por un trastornado mental, según un estudio del propio Vaticano y que no conforme con eso, incluso, dice que dejó encargado el despacho y habrá que ver también a quién le dejó la responsabilidad en el tema de seguridad pública”, disertó.

El ex Regidor del Ayuntamiento capitalino remarcó que en todas partes del país hay problemas con la seguridad pública. “Es una circunstancia de carácter nacional que obviamente deben atender las autoridades federales en coordinación y corresponsabilidad por parte de las autoridades estatales y municipales”, manifestó.

Meza Sifuentes comentó que se han enfrentado circunstancias sin precedente, por el solo hecho del nivel de violencia que vive México. “Hay circunstancias a las que no estábamos acostumbrados pero hemos tenido que hacerlo”, dijo.

Fox entregó el país al crimen organizado

El PAN debe asumir las irresponsabilidades cometidas por el ex presidente de México Vicente Fox, quien de manera imprudente declaró hace unos días que durante seis años se dedicó a hacer campaña y no a gobernar el país, sostuvo el coordinador de los Senadores del PRD, Carlos Navarrete.

Afirmó que “los guanajuatenses no terminamos de pasar la vergüenza de tener en este suelo a un personaje de amarga memoria para el estado y el país.

Tienen el orgullo de poseer un récord Guiness… (pues en sus filas hay) un personaje que se ha dado el lujo de ocupar el gobierno durante 10 años sin ejercerlo, y lo ha dicho en una confesión de parte".

El líder de los Senadores del Sol Azteca aseguró que lo declarado por Vicente Fox no sólo ocurrió en su estancia como presidente de México, sino también sucedió cuando fue gobernador de Guanajuato durante cuatro años.

Luego de que pasó la elección federal de 1997, agregó Carlos Navarrete, Vicente Fox anunció su precandidatura a la Presidencia y arrancó dos años de campaña, hasta el 99, cuando pidió licencia como Gobernador y se fue de candidato del PAN.

Insistió en que el PAN debe asumir las irresponsabilidades que cometió el ex mandatario al afirmar que “encargó el changarro para que otros gobernaran”.
Por su parte el Senador perredista, Abreu Graco Ramírez Garrido dijo que ha llegado la hora de tomar en cuenta los juicios políticos y no permitir que vivan en la impunidad.

“Creo que ha llegado la hora en que tengamos que asumir que los presidentes no deben tener tal impunidad como la que llevó (Fox) al país al desastre la industria petrolera, colocó al estado mexicano en mano de los grupos del crimen organizado, se dedicó a la frivolidad, le entregó al gobierno a una mujer que nadie conocíamos, y se puso a hacer campaña en contra de un candidato, cuando debió de ser un presidente de la alternancia, creo que Fox deja un saldo como presidente, un saldo negativo”, aseveró.

Vicente Fox miente, afirma Ramón Muñoz

El ex coordinador de la Oficina de la Presidencia para la Innovación Gubernamental, Ramón Muñoz Gutiérrez, corrigió a Vicente Fox Quesada al asegurar que su ex jefe fue un Presidente de tiempo completo y a nadie le dejó “encargados” Los Pinos para hacer proselitismo a favor del Partido Acción Nacional (PAN), como lo afirmó hace unos días el ex mandatario.

Muñoz Gutiérrez declaró que no conocía con exactitud las aseveraciones de Fox Quesada, ni en qué contexto las había hecho, sin embargo, ratificó que el político de Guanajuato fue un Presidente que ejerció el poder durante seis años, sin haberlo depositado en ningún otro personaje o colaborador cercano a él.

“El Presidente fue Presidente de la República durante los seis años, yo nunca vi que dejara un minuto de serlo. El Presidente fue Presidente de la República durante los seis años, las 24 horas del día”, reiteró.

Ramón Muñoz insistió en que Fox no depositó el poder en nadie más porque constitucionalmente no se puede, ni ocurrió en la práctica.

Por su parte, Xóchitl Gálvez se pronunció porque el ex presidente Vicente Fox aclare sus dichos de pedir a los alcaldes que “dejen su changarro encargado” para hacer campaña como lo dejó él por seis años, y explicó que durante sus funciones como encargada de la Oficina para la Atención de los Pueblos Indígenas sólo trató con Fox.

Explicóque Fox Quesada lo dijo en el contexto de que los funcionarios deben estar con la gente y no sentados en su escritorio.