viernes, 10 de agosto de 2007

No Mouse, Mickey

Fernando Rivera Calderón
La Crónica de hoy


¿Qué pasó Mickey Mouse? ¿Creí que eras un ratoncito decente, un ratoncito con conciencia? Desde niño te vi con aprecio y jamás me tragué del todo las teorías de Ariel Dorfman sobre cómo leer al Pato Donald y a ti. Así es,
Mickey, siempre me negué a pensar que tú, siendo un ratoncito pequeño burgués, trabajaras en pro de los intereses más oscuros del imperialismo yanqui. A lo mejor era una especie de ingenuidad artificial, pero ¿qué quieres? Crecí viéndote, te tengo aprecio, pero no abuses Mickey Mouse, no abuses.
A ver, ¿cómo que te tomaste la foto con Vicente y con Martita? ¿Por qué razón? ¿Quién te está asesorando para hacer estas cosas? ¿Tribilín? ¿Pluto?
¿Qué diablos tienes que ver tú con esta pareja del demonio con bendición papal? ¿Vas a tolerar que se besuqueen frente a tu castillo como lo hicieron frente la Basílica de San Pedro y se paseen por el mágico mundo del color?
Reconozco que cuando vi la fotografía en los diarios pensé de primera impresión que Fox y su entrometida prometida se habían reunido con Carlos Salinas, pero no tardé en percibir que eras tú, Mickey... y en mi alma sentí un retortijón y sentí que todo se derrumbaba dentro de mí y mi aliento me supo a hiel y tú no estabas aquí para ver mis lágrimas cómo no cesaban por ti, porque estabas retratándote con Viruta y Capulina? ¿Te parece justo?
¿Sabes lo difícil que fue explicarle a mis hijos pequeños qué cosa hacías tú ahí con ellos? Tuve que inventarles que Fox era el vaquero Woody, de Toy Story y que Martita era la Cenicienta y que la Presidencia fue su calabaza durante seis años, y que los ratoncitos le llamaban “mamá”.
Pero lo peor de todo fue cuando pensé en ti
caracterizado como el entrañable aprendiz de brujo de Fantasía al son de la maravillosa pieza de Lukas perdiendo el control ante el agua, las cubetas y las escobas, y pensé
—¡Oh, maldita sea!— en Vicente Fox caracterizado como ese mismo mago perdiendo el control ante la nación entera, leyendo un libro con cara de Martita y mirando el marasmo con serenidad entoloachada.
¿Acaso no aprendiste nada de Marcelo que se niega con toda la fuerza de sus ambiciones a tomarse la foto con Felipe Calderón? ¿No sirvió de nada el quemón que se dieron Andrea Legarreta y Erick Rubín tomándose la foto con el co-chino seudoefedrino?
No Mickey, me estás fallando gacho. ¿Quién sigue en tu lista? ¿Calderón, Hank Rhon, Zhenli Ye Gon? ¿Con eso piensas sustituir la amistad de Pluto y el amor de Mimi (quienes por cierto se casan la
próxima semana)?
Te voy a decir algo y tú sabes si lo tomas o lo dejas: Vicente y Marta nada más quieren plagiarte ideas para aplicarlas en su Foxilandia de San Cristóbal. No te sorprenda si al rato te encuentras personajes como el Pato Cerisonald o el Ratón Manuelito.
En fin, Mickey, a mí ya me rompiste el corazón, pero piensa en los niños, ¿cómo van a tomar esto? ¿Pensaste en las repercusiones irreparables de tu liviandad?

Posdata:
Ayer decía Loret de Mola que si no hubieran nacido en México a Fox y a Marta los hubiera inventado Walt Disney, pero tú sabes mejor que nadie que Walt tenía un trazo refinado y hacía personajes entrañables, lo que hace prácticamente imposible la realización de esta pareja. Mi teoría es que si Fox y Martita no hubieran nacido en México, los hubiera creado Robert Crumb, pero ultimadamente piensa lo que quieras.