lunes, 15 de julio de 2013

El remedio para callar a Fox: meterle un hijastro a la cárcel y decirle así


Y Fox vuelve a dar material para chistes fumados...






¿Está realmente loco Vicente Fox?

Cada vez que se hace pública una declaración de Vicente Fox Quesada, lo más común es escuchar que lo llamen “loco”. Y hasta me voy tranquilo; no exagero y usted, si es mexicano y lee algo de política nacional, sabe que no exagero si digo que el comentario más suavecito es el de aquellos que se refieren a él como “… ya lo perdimos”. Las descalificaciones son más duras, brutales y groseras, tan comunes en las redes sociales. “Idiota” es una de ellas.

Personalmente creo que no está loco un hombre que a mediados de los 90 tenía sus empresas quebradas y ahora viaja por el mundo dando conferencias y recibiendo donativos de los más pazguatos de los pazguatos.

No está loco un individuo que engatusó a millones de mexicanos (esos sí palurdos, votaron por él en 2000) y que ahora vende a todos los partidos políticos mexicanos e incluso extranjeros su “método Fox para ganar elecciones”.

No está loco un sujeto que usó la democracia y luego se sentó sobre ella porque mantener sus supuestos “valores democráticos” implicaba perder el negocio de ese momento: el PAN en el poder.

No está loco un hombre que abandona a su candidata, Josefina Vázquez Mota, e incluso deja su partido, el PAN, para sumarse al gobierno de Enrique Peña Nieto y antes a su campaña porque, según sus cálculos, iba a ganar.

No está loco un hombre que lleva años de campaña contra Andrés Manuel López Obrador porque un eventual triunfo del izquierdista habría significado la pérdida del negocio.

No está loco un político que hasta regala “bandas presidenciales” a quienes lo visitan (y pagan, por supuesto) en el restaurante de su rancho.

No está loco un tipo que ahora habla a favor de legalizar la mariguana; que anda con ejecutivos de Microsoft y que ya está organizando un simposio internacional en San Cristóbal, en su propiedad en Guanajuato.

No está loco un tipo que tiene hectáreas para sembrar, y se codea con uno de los principales promotores y vendedores del hemp, una aplicación legal y aprobada de la cannabis.

(Tip: entre a su tienda naturista de preferencia y pregunte cuánto cuesta el suplemento alimenticio hecho de hemp. Vale 500 pesos. O más. Y de hemp se pueden hacer hasta calzones).

¿Loco Fox? No lo creo. Quizás traidor y acomodaticio; quizás endemoniadamente pragmático o caradura. Quizás antidemocrático y descarado. Pero loco, no lo creo.

***

La discusión sobre la legalización de la mariguana es un hecho ineludible. Empezará en la Ciudad de México y, como ha sucedido con otros temas torales como la interrupción del embarazo o los matrimonios entre personas del mismo sexo, se extenderá por el resto del país. Y es ineludible porque los últimos presidentes mexicanos –Fox entre ellos– aplicaron las políticas punitivas y moralinas de Washington antes que las sociales para combatir el consumo y el tráfico.

El viernes, el Jefe de Gobierno del DF, Miguel Ángel Mancera, anunció: “Ahora se ha convocado y se sigue trabajando desde la Asamblea Legislativa ya en el debate sobre las drogas, un debate que vamos a estudiar y analizar con toda responsabilidad; es un debate que no se va a eludir de ninguna manera”. Como digo, ineludible.

Al frente de su análisis está el Diputado Manuel Granados Covarrubias. El 22 de julio, la Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito (UNODC) y la Organización de los Estados Americanos (OEA) acompañarán a la Asamblea y al Gobierno del Distrito Federal en ese debate previo, y posteriormente, en septiembre, harán un Foro sobre políticas públicas en materia de drogas. Estarán legisladores federales, dependencias y entidades de la administración pública del Distrito Federal, organizaciones de la sociedad civil, “expertos internacionales de amplio reconocimiento en la materia, instituciones como UNODC, Instituto de Adicciones de los Estados Unidos de América, Brookings Institute, USAID, Open Society Foundation, European Network of Drug Treatment Courts”, entre otros, según se anunció.

Los mexicanos podríamos tomar banderas que California, Washington y Colorado han asumido con responsabilidad a pesar de la fuerte oposición conservadora. E incluso podríamos ponernos en la vanguardia. ¿Se imaginan si la Ciudad de México aprueba, con todo cuidado, la legalización? El país se pone a la vanguardia y empuja el debate en toda la región. Algo inédito.

Me regreso al asunto central: ¿está loco Vicente Fox? En lo absoluto. Tema hay: debe discutirse cuanto antes la legalización. Lo que está buscando el ex Presidente, como es su costumbre, es cómo obtiene dinero de ello.

Ya trae financiamiento para un foro en San Cristóbal. Ya está dando conferencias por el mundo a propósito del tema. Ya encabeza un grupo interesante de individuos con dinero y con poder. Loco mis polainas. Va por recursos. La legalización de la mariguana es una justificación que esconde sus verdaderos propósitos, los de siempre.

Su campaña no tiene que ver con los miles de muertos, a mi manera de ver las cosas, que dejó la guerra de Felipe Calderón y que él asumió como propia cuando era Presidente de México. Su campaña no es a favor de las familias de miles de desaparecidos. Su campaña no es la de Javier Sicilia, Amnistía Internacional, Human Rights Watch y la de otros individuos y organismos no gubernamentales que se juegan el pellejo. Su campaña no es la de las madres que buscan a sus hijas e hijos, ni la de los miles y miles de dañados por estrategias estúpidas que llevaron al traste a este país. Fox no marcha por ellas y por ellos, claro que no.

Loco el que piense que Vicente Fox Quesada está loco. Loco e inocente. Porque Vicente Fox Quesada es, sin tapujos sea dicho, un vividor; un hombre sin moral y sin ética. Es básicamente un individuo mezquino: así lo demuestra su historia personal. 

Alejandro Paez Varela

SINEMBARGO.MX