jueves, 25 de febrero de 2010

Las alianzas no deben hacerse para darle en la madre a otro

El ex presichente Vicente Fox fustigó las alianzas que el PAN y PRD armaron en algunas entidades del país, sólo "para darle en la madre" a otro (PRI).

"PAN y PRD es agua y aceite", reiteró el ex mandatario después de que líder nacional del panismo, Cesar Nava y el dirigente del partido del Sol Azteca, Jesús Ortega entrelazaron sus manos a las del candidato a la gubernatura de Oaxaca, Gabino Cué.

Fox sostuvo que la unión entre el Partido Acción Nacional y el Partido de la Revolución Democrática no es el camino para lograr un buen gobierno.

"Cuando las alianzas se hacen sin ninguna sentido, sin ninguna ideología, sin ningún plan, simple y sencillamente por darle en la madre al otro, creo que no es un buen camino, las alianzas deben tener sentido, contenido, ideología y un plan que se presente a la sociedad y a la ciudadanía para que resulte un buen gobierno", concretó.

Este miércoles, el ex presidente recibió en el Centro Fox al ex canciller Jorge Castañeda y el ex vocero de la presidencia de la República, Rubén Aguilar, quienes ofrecieron la conferencia "La guerra fallida" en la que criticaron la estrategia del presidente Felipe Calderón en lucha contra el narcotráfico.

Vicente Fox argumentó que las alianzas deben de tener un sentido democrático y surgir en casos especiales sobre todo en la alternancia, cuando un ciudadano que está listo para servir a su comunidad quiere ocupar una posición política. "Ahí es muy natural y muy solida la postulación de una alianza", dijo.

Defiende lenguaje

El ex presidente defendió el lenguaje coloquial, que este semana generó críticas de diversos gobernadores a quienes el domingo los acusó "de echar la hueva" en el tema de seguridad.

"Hueva, es una palabra coloquial, pero que tiene un contenido y un fondo claro, muy claro", dijo el ex presidente.

Fox recalcó que la palabra hueva la utilizó contra los gobernadores en alusión a que no cumplen con sus responsabilidades en materia de seguridad.

"Es muy claro mi comentario, la palabra hueva quiere decir eso y mucho más", expresó.

Insistió que es urgente que los gobernadores, todos, asuman su responsabilidad en materia de seguridad, crimen y violencia y que este año se retire al Ejército de la batalla contra el narco, porque se incrementan los males que provoca la presencia militar en esa guerra.

"Se van haciendo más frecuentes, las violaciones a los derechos humanos, porque se está violentando el debido proceso y por tanto, hay que reconstruir la situación empezando por asumir responsabilidades en el nivel municipal y en el nivel estatal de la tarea que tienen frente al crimen, la violencia, de los carteles, del consumo y lo demás", precisó.

DISCURSO.

En su ponencia, el ex canciller Jorge Castañeda hizo un balance sobre la guerra contra el narcotráfico en México, 20 mil muertos en tres años, deterioro de la imagen en extranjero, caída del turismo y de las inversiones. Dijo que es necesario que el presidente Calderón diga los costos de esa guerra.

Consideró que los mexicanos deben llamar a cuentas al Presidente, quien deberá dejar usar la guerra contra el narcotráfico como una estrategia discursiva, que le ha funcionado en los niveles de popularidad.

Castañeda comentó que así como se ven las cosas, Calderón heredará al siguiente mandatario el mismo problema que Zedillo le dejó a Fox, que en México no hay una policía confiable y que el Ejército es la solución.

Xóchitl Alvarez
El Universal

Fox después de misa

Touché!
José Antonio Alvear
Milenio

Estoy convencido de que se trata de una estrategia periodístico-conductista, esa de entrevistar a Fox en San Cristóbal después de misa. Lo hicieron de nuevo el domingo y volvió a pasar lo de siempre.

Mañocillos. Como si fuera objeto de un exorcismo, don Vicente acaba por sacar de su ex presidencial boca, una suerte de vituperios contra todo aquello que parece respetable. Fox, después de misa, blasfema contra la lengua castellana, ofende a la razón y peca públicamente cometiendo lujuria con la hipocresía. Al final, los periodistas tienen una nota. Mañocillos. Habrá que demandar al cura del pueblo.

Y aquí estamos, cayendo igualmente en la provocación; arrastrados por la vorágine del absurdo y queriendo entender lo que trató de decir un hombre atolondrado después de la bendición. Soy débil.

A pregunta expresa sobre la opinión que le merecía la estrategia antinarco de su sucesor, Vicente Fox se expresó con la elegancia que le caracteriza “Creo que todos debemos de evaluar qué es el camino más conveniente para México, en esta materia del narcotráfico, crimen, violencia, el tema de Juárez. Yo creo que le han echando mucha hueva los gobernadores, todos en enfrentar este tema en el nivel local” (ver Milenio León, 21 feb ´10).

Posteriormente, al referirse a la responsabilidad de los municipios en la materia, agregó: “Ellos tienen cuerpos policíacos, la mayor fuerza de tarea está en los municipios, y si se dice que hay corrupción ahí, pues que se arregle, que no se deje que prosiga, es indispensable hacer ese arreglo cuanto antes”.

Vergonzoso. Lamentable el lenguaje usado, pero entendible. Lo hemos querido educar desde hace años y no se deja. Confundió siempre la grosería con la franqueza. Le aplaudimos en su momento y creamos un monstruo. Pero lo peor no está en las palabras desbordadas, sino en el vacío que dejan.

Fox señala con dedo flamígero a los que ahora quedan. Si lo hiciera con él mismo, “quemadota que se daba” diría Chava Flores. En su Gobierno, el índice de periodistas muertos por causa del narcotráfico, aumento de forma escandalosa. Crímenes impunes muchos de ellos.

En su gobierno, el “Chapo” Guzmán se escapó de la cárcel de Puente Grande, Jalisco, como Pedro por su casa. En su gobierno, Fox vio pasar frente a él un cartel de Sinaloa creciente y pujante, ahora flagelo de todos.

En su Gobierno en fin, no se “echó la hueva”, peor todavía, se “dejó hacer, se dejó pasar”. Y más todavía, según el interesantísimo libro “Fin de Fiesta en Los Pinos”, de Anabel Hernández, Editorial Grijalbo, el asunto de la droga en tiempos del “Foxtrot” tienen más cola de la cual pisar. Según Hernández, el tráfico de influencias bien conocido por todos, de los hijos de doña Marthita, fue salpicado con polvos blancos y hiervas verdes. La exhaustiva investigación de “Fin de Fiesta en Los Pinos” evidencia la impunidad de la que ha gozado esta impecable familia frente a lo que hoy critican.

Es muy fácil hablar después de misa. Me está dando coraje conmigo mismo. No deberíamos hablar más de este señor, paladín de esperanzas perdidas y dilapidados cambios.

Así que mejor nos dedicamos a lo nuestro: crear ciudadanía. En esto de crear medios para empoderar a los ciudadanos, la agrupación DHP (Dejemos de Hacernos Pendejos), ha creado un sitio de lo más útil. Visita la página: www.500sobre500.com. Está tan interesante como divertida. Se trata de adoptar diputados. Hay 500 de ellos federalmente, por eso la página se llama así. Yo me acabo de inscribir y decidí hacerle marcaje personal a la diputada del PAN Lucía del Carmen Gallegos, del distrito 11.

A través de este medio, no sólo se puede conocer la afiliación partidista, sino también ideológica de tu diputado “adoptado”, los grupos a los que pertenece y demás sutilezas. También tienes manera de mandarle comentarios y hacer solicitudes de información.

En esta página, recomiendan que estés pendiente de cada movimiento de tu diputado y hacen sugerencia pertinentes, como: “Consúltale a tu diputado vía correo electrónico cómo ha empleado mensualmente el presupuesto que tiene destinado para atención ciudadana, desde que tomó protesta a la fecha”. Los diputados están obligados a responder solicitudes de información pública en el sitio: transparencia.diputados.gob.mx, en fin, si has visto un juego de la NBA y sabes cómo cubre su zona cada jugador, te darás cuenta de lo que nos toca hacer como ciudadanos. Sería bueno y hasta entusiasmante que cada ciudadano tomara ese compromiso para con aquellos quienes gozan de un sueldo enorme para representarnos. Si te inscribes, me avisas, quizás podemos hacer demandas comunes. Sólo anudando cuerdas, se hace una enorme red.