martes, 1 de noviembre de 2011

Fox ¿mea culpa?

No, la mera intención ya no basta, no alcanza. Florestán 

 Vicente Fox se presenta ahora como articulista para descubrir que esta es la hora inédita de México, a lo que recurre para insistir en la legalización de las drogas y el perdón a los delincuentes. Para salir de lo que llama trampa en la que estamos, en la que, él tras seis años de presidente de la República, no puede ser ajeno, tiene su parte de responsabilidad que se niega a aceptar, apunta ochosustanciales beneficios con la legalización:
 • Separar la violencia y el crimen del tema de la salud;
 • Disminuir el consumo como (dice) sucedió en Portugal con la legalización;
 • Reducir sustancialmente los ingresos de los carteles;
 • Poner en manos del gobierno presupuestos para informar, prevenir y educar;
 • Destinar tiempo y recursos para atender otras formas extendidas de criminalidad;
 • Educar en la capacidad de decidir (?) ejerciendo con responsabilidad nuestras libertades;
 • Rescatar a los miles de jóvenes que hoy andan en el camino equivocado y que son en buena medida, el futuro del país;
 • Retornar al crecimiento económico y a la generación de oportunidades para que nuestro país vaya hacia delante y no solo vea pasar a los demás.

 Hasta aquí la cita, que sólo entiendo como una autocrítica a destiempo de quien nunca ha sido capaz de ese ejercicio. Lo veo como un mea culpa involuntario porque, consciente es incapaz. No entiendo, y por ende rechazo, que quien fue presidente de México hasta hace cuatro años y ocho meses, hoy salga a publicitar una solución que fue incapaz de articular en su gobierno. No comprendo que hoy salga a decir que se debe hacer lo que él nunca hizo, aunque me lo explico: es el método Fox. Y me quedo con una pregunta: ¿qué es lo que busca, desmarcarse de sus fallos durante su gobierno? No lo puedo entender de otro modo.
 Porque eso del bienestar de México no se lo creo luego de sus seis años en Los Pinos. Y lo de la hora inédita de México es sólo otro lugar común. En Privado Joaquín López-Dóriga Milenio