viernes, 19 de octubre de 2007

DESTAPAN PARTE DE LA RED DE CORRUPCIÓN CON LA QUE MARTA SAHAGÚN SE ENRIQUECIÓ DESDE LOS PINOS

TESTIGO DA LA CARA: CUENTA CÓMO LA SEÑORA SE CONVIRTIÓ EN UNA “FÁBRICA DE EXTORSIÓN”
RELOJES BULGARI, UN DEPARTAMENTO EN CORAL DIAMANTE EN ACAPULCO, PRESUNTOS DEPÓSITOS A SU HIJO EN HOUSTON, EL PAGO DE LA LUNA DE MIEL DE OTRO HIJO… TODO SALÍA DE LA BOLSA DE EMPRESARIOS QUE PEDÍAN GESTORÍA Y FAVORES A MARTA, DICE REPORTE ÍNDIGO
INFORME PREVIO, QUE MUESTRA LAS PROPIEDADES DE LA EX PAREJA PRESIDENCIAL, ENFURECIÓ A FOX FRENTE A LAS CÁMARAS

unafuente.com

REPORTE ÍNDIGO, en su edición 55, pone al descubierto la red de corrupción utilizada por Marta Sahagún para volverse millonaria. La presentación general de la investigación realizada por varios periodistas, escrita por Ramón Alberto Garza, dice: “A lo largo del sexenio de Vicente Fox, el nombre de Martha Sahagún fue convirtiéndose en un sinónimo de manipulación, de excesos de poder, de corrupción y de tráfico de influencias”. Agrega que desde las primeras denuncias en la revista Cambio, cuando se le definió como “la Evita Perón mexicana”, pasando por el libro “La Jefa” de Olga Wornart y hasta el “Fin de Fiesta en Los Pinos” de Anabel Hernández, la sombra de la primera dama eclipsó a la llamada “pareja presidencial”. Las historias del “toalla-gate”, el origen poco claro de sus bolsas y vestidos de marca, los excesos de su Fundación Vamos México”, los negocios de los Bribiesca Sahagún, los favores de Pemex o de Estrella Blanca y la lista de empresarios consentidos de “la cabaña”, hicieron de la señora Marta el blanco favorito para atacar al foxismo, señala REPORTE ÍNDIGO (ESTA LIGA LLEVA A LA VERSIÓN PDF). Pero es hasta hoy, agrega, cuando un empresario que sirvió a la Fundación “Vamos México” decide dar su testimonio, que podemos conocer el lodo del que se cubrió el plumaje del “cisne” de Vicente Fox.



En una entrevista con Anabel Hernández, el empresario Miguel Moreno Vélez va más allá de su revelación sobre el jeep rojo. Desde las entrañas de Los Pinos, donde convivió meses con la primera dama, revela ante las cámaras de REPORTE ÍNDIGO lo que vio. Cobro de favores a empresarios, peticiones ilegítimas a funcionarios a través del “teléfono rojo”, exigencias de relojes Bulgari y de dinero a manos llenas. Decía que todo lo hacía con la anuencia de Fox. Es el testimonio de poder y de tráfico de influencias con los que la ex primera dama honró “el sexenio de la honestidad”.

En otra investigación, respaldada con pruebas documentales, el periodista Mauricio Mejía revela que la Fundación “Vamos México”, de la que es presidenta la señora Marta, pidió un préstamo de un millón y medio de pesos al Fideicomiso de la Confederación Deportiva Mexicana. Lo necesitaba para hacer un exclusivo torneo de polo. Para unos cuantos en el Campo Marte. Y prometía devolverlo en 20 días…

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MARTA SAHAGÚN SE CONVIRTIÓ
EN UNA FÁBRICA DE EXTORSIÓN
"A mí me desilusionó mucho. Yo sí pensé sinceramente que todo era de buena fe. Yo entiendo que algún gasto que ella tuviera personal era lógico que de algún lado lo sacara, no me pareció mal, pero después sí fue un tráfico de influencias terrible. Cómo apretaban a los empresarios, cómo les pedían dinero, cómo no cumplían lo que ofrecían a cambio de los dineros que recibían, cómo dejaron colgado a medio mundo, cómo dejaron lastimada a mucha gente por eso, porque a nadie le cumplieron y a todo mundo le pidieron dinero. A unos más a otros menos, pero quedaron mal con la mayoría de las personas. Sí, sí, ellos pedían todos los días a todo mundo. Incluso hubo un empresario al que ya le habían pedido dinero y que no le estaban resolviendo el problema. Pero no, no había la menor ética ni la menor seriedad. Yo terminé realmente desilusionado, asqueado de ver cómo se manejaron las cosas. De una señora Fox amable, sencilla, humana, se convirtió en una fábrica de extorsión y de pedir dinero a todo mundo. Terrible."

FOX NO AGUANTÓ CUESTIONAMIENTOS
En días pasados, un informe de REPORTE ÍNDIGO, que señala las propiedades de la ex pareja presidencial hizo enfurecer a Vicente Fox y lo orilló a explotar contra el periodista Rubén Luengas luego de que este citara la lista de propiedades que sin ninguna transparencia habían obtenido en el sexenio del ex mandatario. Y es que, Fox Quesada, en medio de insultos y recriminaciones, puso fin a una entrevista, cuando el periodista de origen mexicano Rubén González Luengas le confrontaba con publicaciones donde se establece la titularidad de sus ranchos a nombre suyo y de su esposa Marta Sahún, señaló en su momento EL UNIVERSAL. “¡Eres un vulgar, carajo… y un mal entrevistador!”, explotó Vicente Fox, cuando el periodista le insistía con un cuestionario de preguntas relacionadas con sus propiedades. “Hay una larga serie de publicaciones que aseguran que éstas son sus propiedades. Y aquí hay incluso títulos de propiedad de los ranchos”, le inquirió el periodista. “Yo vine a hablar de mi libro”, le insistía Fox mientras el equipo de seguridad del ex mandatario salía al quite con la intención de poner fin a una entrevista incómoda y ríspida, en la que el ex gobernante mexicano insistió en su honestidad y en la importancia de un legado de seis años que sacó a muchos mexicanos de la pobreza, publicó EL UNIVERSAL.

Rocha. La pareja incómoda

...y sigue siendo material pa' los moneros







¡Por piedad, ya no quiero hablar de Fox!

Fernando Rivera Calderón
La Crónica de Hoy


Se los juro, ya no quiero. No quiero no quiero no quiero... de entrada no creo que valga la pena, créanme; es más, me parece un gasto de tinta innecesario. Y no me importa si al confesar mi falta de voluntad para escribir esta columna ustedes ya están leyendo a mi maestro Báez o al Pepe Grillo, deveras, no me importa, es más, lean a Paco Báez, es un chingón... yo lo leería.
Por mi parte no-quiero-seguir-hablando-de-Fox. Esa es la única verdad a la que consagraré las palabras derramadas en este espacio, pero ¿qué puedo hacer? ¿Hablar de Calderón? Por favor... ¿Y qué digo? ¿De qué hablar si no es de Fox? Del patetismo extremo de su caída, de sus haraquiris verbales, de su fragilidad emocional... carajo, hasta la prosa fluye con más facilidad.
A veces pienso que la vida pública de Vicente Fox es como una serie de Chespirito y me provoca el mismo efecto: me deprime, pero es lo que hay. Lo demás es puro zapping político.
No quisiera hablar de él, pero todos lo hacemos. No quisiera ser parte de esta “campaña” de difamaciones que, según él, se ha orquestado en su contra, pero no hay nadie que se abstenga de emitir su opinión al respecto. Nuestro ex presidente podrá haber perdido todo o casi todo su prestigio entre declaraciones, amoríos y berrinches, pero es más popular que el Peje y Calderón juntos.
Tal vez, y esto podría ser lo más terrible de todo, los mexicanos hemos decidido que nuestro Presidente va a seguir siendo Fox; como que después de unos meses ni Calderón ni López Obrador han sabido ponerse a la altura de las expectativas que generaron, los comentaristas de radio y televisión le siguen diciendo Presidente, aunque ahora es de modo involuntario. Fox, sin embargo, no se detiene, no reflexiona, es un hombre de acción, protagoniza su declive con el mismo entusiasmo con el que vivió su ascenso.
¿Ya lo perdimos?, se preguntan muchos. Yo pienso que más bien ya lo encontramos. El verdadero Fox se ha levantado de entre los escombros de su estatua y ahora sí ya se enojó. Ahora sí, como dicen en Hollywood, esto ya es personal. Claro, si todo fuera como en los cuentos de Hadas, sería bueno llevar a Fox Hansel y Marta Gretel a que se fueran a dar una vuelta al bosque y que alguien tuviera la precaución de enviar a unas gallinas enseguida, para que se encargaran de comerse cualquier rastro o migaja que les permitiese regresar, pero la vida real no es así y no es bueno solazarse con especulaciones de esa naturaleza.
“Ya dejen en paz a ese pobre hombre”, espetó por puritita compasión el buen Lalo Salazar en medio del linchamiento colectivo en el que nos regocijábamos los integrantes del programa de Tv Matutino Express hace unos días. Y puede que tenga razón. Tal vez todos hemos sido unos hojaldras con él, tal vez debamos arrepentirnos de nuestros malos pensamientos y recogernos cristianamente, tal vez Fox sí sea un buen hombre como aseguran algunos (cosa que dudo muchísimo), pero si él es bueno, ¿por qué los dioses lo castigan con tanto malviaje? ¿Por qué le quitaron su Hummer? ¿Por qué lo investigan? ¿Por qué tanto resentimiento? ¿Por qué parece estar más salado que una cecina de Yecapixtla? Definitivamente si Fox es un buen hombre, Dios debe ser un ente malvado. Pero si por el contrario Dios es Amor, como dicen algunos, entonces Fox sólo está recibiendo lo que se merece.
Ah, pero no crean que voy a caer en la trampa de seguir escribiendo sobre él, me niego, no tengo intenciones de dilapidar el valioso tiempo de mi existencia en la vida y sobras de Vicente Fox. Se acabó. Ahí nos vemos.



Igual aquí en este blog ya no quisieramos hablar de las triquiñuelas y estupideces de Mr. Zorro, pero a un mes de que se destapara la cloaca hemos incluido mas de 150 posts con notas acerca del burro parado y su sacrosanta domadora... más las que se acumulen en estos días hasta que por fin podamos dar una nota seria sobre la acción de la justicia sobre la ex parejita presidencial y su camarilla de ladrones disfrazados de buenas gentes...ja.


¿Vicente Fox se volvió loco?
Julián Andrade
Milenio



Creo que el ex presidente Vicente Fox está entrando en un sendero complejo del que no saldrá muy bien librado.

Lo que no pudo hacer una espiral de insidia, lo está haciendo el exabrupto que tuvo con el periodista de Telemundo Rubén González Luengas.

El ex presidente cometió un error de principiante (él para nada lo es) al pelearse con el mensajero, en lugar de atender lo que le estaban diciendo.

Fox bajo ataque había funcionado bastante bien. De su gira mediática para publicitar su libro, Revolution of hope, se podría decir todo menos que no fuera exitosa. Era la vuelta del personaje que logró derrotar al PRI.

La desesperación, en cambio, sí puede meter a Fox en graves problemas, mayores aun que los que la fantasía de algunos fue construyendo en los últimos días.

Es curioso como un momento, un berrinche, puede cambiar las percepciones.

Ese Fox autoritario y altanero que vimos y escuchamos en el programa de Luengas es el que puede hacer verosímil toda la insidia en su contra.

Debo admitir, aunque no sea una postura muy popular, que sigo creyendo que Fox es una persona honesta. No creo, sin embargo, que su riqueza se pueda medir por una camioneta Hummer, que para colmo no es de él y mucho menos por su rancho, el que ya tenía antes de ser presidente.

Tengo que aclarar, por lo demás, que no voté por Fox y jamás creí que su llegada al poder fuera la inauguración de un nuevo tiempo para México.

Estoy convencido de que el camino a la democracia fue un proceso mucho más complejo que no se puede resumir con lo que ocurrió el 2 de julio del año 2000, por relevante que haya sido.

No estoy seguro, sin embargo, de que exista una campaña orquestada contra los Fox, pero es evidente que el linchamiento que está sufriendo recuerda momentos nada gloriosos de nuestro pasado.

Lo que sí hay, para cualquiera es evidente, es la malsana costumbre de lapidar a quienes dejaron de ser poderosos.

Pero esta vez hay componentes novedosos, porque el gobierno de Felipe Calderón no está impulsando el ataque contra el foxismo.

Por eso digo que no encuentro algún grupo que esté fabricando la ponzoña, pero esto es algo que no deja de ser preocupante.

Asistimos, me parece, a un reflejo de nuestra cultura autoritaria y de la negación por la verdad.